Las catedrales

     Proveniente del latín cathedra, silla de donde el arzobispo comanda los oficios, las catedrales son el tipo de templo con más importancia del culto divino. Las catedrales góticas representan la congregación de Dios y el hombre cuyo propósito era alcanzar el cielo al aumentar en tamaño y altura, pero más "importante" representa la grandeza y poder de un país o estado.

    La fundación de estas edificaciones comenzó en Francia. Los monasterios de esos tiempos quedan asombrados por los vitrales coloridos, altos techos, arte divina, ornamentos que llevaran su historia hasta tiempos actuales. Estas inovaciones se volvían más ambiciosas debido a la carrera de alcanzar o estar más cerca a Dios al hacer la catedral más alta. Este gesto arquitectó creó nuevos retos a resolver.

    Los materiales de estas catedrales consistió de una gran variedad desde el cobre hasta el marfil. Mientras que hubieron otras que se enriquecieron con oro y entre otros. Sin embargo, en la actualidad, la remodelación de estas catedrales que continuan aspirando a ser las más altas están perdiendo su estructura al cambiar las proporciones. Por ejemplo al fundamento ser más amplio o ancho la estructura podrá ser alta, pero no es lo que vemos en la actualidad con estas estructuras. Las catedrales son una arquitectura espléndida pero los extremos no deben ser sobre pasados.

    Poniendo a un lado el riesgo que hubo y hay en las catedrales, hablemos sobre el duomo. El Duomo di Fiorenzia es un espectáculo arquitectónico que representa la riqueza y el poder también es un acto posible de lo imposible. Su construcción fue considerada como la más grande de Europa y la tumba divina de Filippo. Su impresionante cúpula en ladrillo es revolucionario al colocarlos de forma que encajan unos con otros y dejando el paso de la luz en el epicentro.

        Es un acto divino y único de la arquitectura el cual demuestra también la idolatría a las figuras religiosas de poder que aún existen. Toda una opresión cuyos recursos solo provenían del pueblo. Es hermoso, fascinante, como también oscuro y cruel aunque nadie lo toma en serio en estos tiempos.


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